Público, concertado o internacional: cómo elegimos colegio
Colegio público, concertado o internacional en la Costa del Sol: coste, idioma, horario y qué importa cuando tienes tres hijas de edades distintas.

Estuvimos tres meses con esta pregunta, con visitas a centros, tablas y por lo menos una discusión. Al final fue un colegio público, para las tres. Fue lo correcto, pero no fue igual de correcto para las tres, y ese es el punto que casi ninguna guía menciona.
Los tres tipos, en corto
Colegio público. Gratuito, en español, a menudo con línea bilingüe en inglés. En Andalucía los libros de primaria se prestan o se financian. Grupos de unos 25 alumnos. Es el colegio del barrio, al que van también los niños de al lado: un factor social que se subestima.
Colegio concertado. De titularidad privada y financiación pública parcial, muchas veces religioso. Formalmente gratuito; en la práctica hay cuotas por servicios complementarios, normalmente de dos cifras al mes. Suele haber uniforme, más estructura y a veces horario ampliado.
Colegio internacional. Currículo británico, alemán, americano o IB. Enseñanza en inglés o alemán, grupos pequeños, mucho acompañamiento y titulaciones internacionales. Y una cuota por hija y curso que, con tres, decide la mudanza entera.
Por qué la edad pesa más que el tipo
El mismo cambio de colegio se vivió de forma completamente distinta en cada una.
La pequeña, con cuatro años. Entró en infantil. A los cuatro meses hablaba español con las demás; al año, mejor que nosotros. Para ella no fue un cambio de idioma, fue simplemente la escuela infantil.
La mediana, con seis. Medio año callada y después arrancó. Aprendió a leer y escribir directamente en español, lo que hace que hoy escriba mejor en español que en alemán. Es un precio que pagamos a conciencia.
La mayor, con ocho. Esa fue la dura. En Alemania leía, escribía, calculaba y argumentaba, y aquí pasó un año como quien lo entiende todo y no puede decir nada. Frustración, dolor de barriga, retraimiento. Se dio la vuelta, pero costó tiempo y apoyo.
Nuestra regla a partir de ahí: por debajo de los ocho años el público es casi siempre la opción más sencilla. A partir de los diez u once merece la pena valorar en serio la opción internacional, no porque el colegio español sea peor, sino porque queda poco tiempo hasta que las calificaciones empiezan a contar.
ATAL, el programa por el que hay que preguntar
Andalucía tiene un programa de apoyo lingüístico para alumnado recién llegado sin español, disponible en muchos colegios públicos. Los niños salen unas horas del aula y trabajan en grupo pequeño. Es gratuito y funciona.
El problema: nadie nos lo contó. Nos enteramos por otra madre y tuvimos que preguntarlo en el colegio. Si matriculas a una hija sin español, esa es la primera pregunta de la primera reunión: «¿El colegio tiene ATAL?»
El horario lo condiciona todo
La mayoría de los colegios de primaria tienen jornada continua: clase seguida de nueve a dos y se acabó. No hay clase por la tarde. El comedor es opcional y antes suele haber aula matinal desde las siete.
Suena corto y lo es. La tarde es de las actividades extraescolares: fútbol, baile, natación, música, robótica, todo en el pueblo y casi siempre asequible. Para nosotros fue una de las mayores mejoras respecto a Alemania: las niñas se mueven más, tienen más amigas en el pueblo y viven una tarde más tranquila. El precio es que a las dos tiene que haber alguien.
Lo que de verdad nos ayudó a decidir
- Hablar con familias, no con centros. Cinco conversaciones en la puerta del colegio valieron más que tres folletos.
- Hacer el camino a pie. A la hora que toca y con la niña. Doce minutos andando o veinte en coche condicionan toda la logística familiar.
- Mirar el entorno. Si las niñas de tu calle van a ese colegio, lo demás viene solo.
- Aceptar el plan B. Cambiar al cabo de un año no es un fracaso. Lo teníamos previsto para la mayor y al final no hizo falta.
Lo que diríamos hoy
Si tienes hijas pequeñas y quieres quedarte: colegio público, sin darle vueltas. Es gratuito, es suficientemente bueno, integra a toda la familia en el pueblo y en un año hablan español. Si tienes una hija de más de diez años o no sabes si os quedaréis, haz números en serio con el internacional. No como lujo, sino como seguro frente a un curso perdido.
Y en cualquier caso: pregunta por ATAL. Y cuenta con once semanas de verano.
Preguntas frecuentes
¿Una niña de diez años se apaña sin español en el público?
Se puede, pero es duro. Nuestra mayor tardó cerca de un año en seguir de verdad las clases. Pregunta por el apoyo ATAL y cuenta con refuerzo.
¿Cuánto cuesta un colegio internacional?
Varía mucho según municipio y titular, pero siempre son cuatro cifras por hija y curso, más matrícula, transporte, uniforme y material. Con tres hijas es una decisión de presupuesto.
¿Se puede cambiar después?
Sí, y es un buen plan B. Conocemos a varias familias que empezaron en el público y después cambiaron solo a una hija, normalmente la mayor.
Todo lo que hay aquí es nuestra experiencia, no asesoramiento legal. Las administraciones cambian normas, precios y formularios continuamente: comprueba siempre la web oficial antes de cada cita.

