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Día a día y vivienda

Alquilar con tres niñas: en qué nos fijamos la segunda vez

Alquiler de larga temporada en la Costa del Sol: tipos de contrato, fianza, gastos, urbanización o pueblo, y la lista con la que hoy visitamos cualquier vivienda.

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Ilustración: casa con una llave

Nuestro primer piso fue un error con vistas al mar. Grande, luminoso, precioso en verano y, a partir de noviembre, tan húmedo y frío que llevábamos chaqueta en el salón. El segundo lo elegimos con una lista que nació justo de esos errores.

El contrato: larga temporada o temporada

Es la distinción más importante, y no siempre aparece clara en el anuncio.

Larga temporada es el arrendamiento de vivienda habitual. Se rige por la ley de arrendamientos urbanos, que da al inquilino un derecho de prórroga de varios años: por norma general cinco con propietarios particulares y más con empresas. Es el contrato que quiere una familia.

Temporada es el alquiler de temporada: nueve meses, once meses, «para el invierno». Cuesta más al mes, termina en la fecha pactada y no da derecho de prórroga. Para muchos propietarios de la costa resulta más atractivo, porque en verano alquilan más caro a turistas. Para ti significa buscar piso en mayo, con tres niñas y a mitad de curso.

Lo que cuesta vivir de verdad

A la renta se suman varias partidas que marcan diferencia:

  • Fianza: la legal, normalmente una mensualidad. Muchos propietarios piden además una garantía adicional de una o dos mensualidades.
  • Luz: la mayor partida variable, sobre todo en invierno (tenemos un artículo propio) y en agosto, cuando funciona el aire.
  • Agua: comparativamente barata, suele facturarse cada dos meses.
  • Basura: la tasa municipal, anual o semestral.
  • Gastos de comunidad: normalmente los paga la propiedad en alquiler, pero conviene aclararlo.
  • Internet: la fibra llega a toda la costa y es más barata que en Alemania.

¿Pueblo o urbanización?

Es la decisión que más marca la vida familiar.

En el pueblo significa ir andando al colegio, niñas del barrio en la calle, panadería y farmacia a la vuelta de la esquina y un entorno español; a cambio, menos metros, ruido de calle y aparcar peor.

En una urbanización significa piscina, jardín, tranquilidad y más metros por el mismo dinero; a cambio, coche para todo, menos encuentros espontáneos y a menudo un entorno más internacional y, por tanto, más angloparlante.

Empezamos en urbanización y nos mudamos al pueblo. El motivo fue el idioma: en la urbanización nuestras hijas jugaban casi solo con otras niñas recién llegadas, en inglés. En el pueblo eso cambió en pocos meses. Si te quedas uno o dos años, la urbanización puede ser más cómoda. Si quieres llegar de verdad, al pueblo.

Nuestra lista de visita

Hoy entramos en cualquier vivienda con esta lista y lo preguntamos todo en voz alta:

  1. Humedad. Esquinas detrás de los muebles, paredes exteriores, baño, mochetas de ventana. Pintura reciente en una sola pared es una señal de alarma.
  2. Calefacción. ¿Hay alguna forma de calentar? El aire con bomba de calor cuenta; un radiador eléctrico suelto, no.
  3. Orientación. ¿Dónde da el sol en enero? La brújula del móvil ayuda.
  4. Ventanas. El doble acristalamiento no se da por hecho en la costa. Donde lo hay, se ahorra en invierno y se duerme mejor en verano.
  5. Mosquiteras. Parece un detalle y no lo es: los mosquitos son un tema de mayo a octubre, sobre todo con niñas pequeñas.
  6. Presión de agua y agua caliente. Abre todos los grifos. Con cinco personas por la mañana no es un detalle.
  7. Tamaño de la cocina. Las cocinas españolas suelen ser pequeñas. Con tres niñas se cocina de otra manera.
  8. Ruido. Vuelve una vez por la noche. Los chiringuitos, los bares y los compresores del aire suenan distinto a las diez que a las once de la mañana.
  9. El camino al colegio. Hazlo a pie, con la niña, en horario escolar.
  10. Internet. Pregunta operador y línea si alguien teletrabaja.

Cuándo buscar y cómo negociar

Busca en invierno. Entre octubre y febrero la oferta de larga temporada es mayor, porque ha terminado la temporada turística. Los precios entonces se negocian; en junio, prácticamente no.

Negociar es normal y se espera. Lo que funciona: ofrecer más permanencia, acreditar solvencia (contrato de trabajo, extractos) y presentarse en persona. Lo que no funciona: pedir descuento por correo. Esta costa funciona con trato personal, también para alquilar.

Qué haríamos distinto

Volveríamos a elegir primero el colegio y a alquilar dentro de su zona. Visitaríamos en enero y no en julio: en invierno se ve lo que vale una casa. Y trataríamos el primer alquiler conscientemente como solución puente: de seis a doce meses para conocer la zona y después decidir bien. Que es exactamente lo que acabamos haciendo, solo que sin quererlo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se encuentran los mejores pisos?

En invierno. Entre octubre y febrero hay más oferta y precios más bajos. Quien busca en junio compite con el turismo.

¿Qué son los gastos de comunidad?

Los gastos del edificio o la urbanización: piscina, jardín, ascensor, limpieza. En alquiler suele pagarlos la propiedad, pero déjalo por escrito. En casas dentro de urbanizaciones puede ser una cifra apreciable.

¿Hace falta agencia?

No necesariamente, pero sin español y sin conocer la zona cuesta. Comprueba antes quién paga la comisión: las reglas han cambiado en los últimos años.

Todo lo que hay aquí es nuestra experiencia, no asesoramiento legal. Las administraciones cambian normas, precios y formularios continuamente: comprueba siempre la web oficial antes de cada cita.